La Great Basin Resource Watch (GBRW) protege la tierra, el agua, el aire y la vida salvaje de la Gran Cuenca, la mayor zona de Norteamérica de cuencas endorreicas contiguas, es decir, masas de agua continentales aisladas del océano por montañas u otros accidentes geológicos. El grupo, con sede en Reno fundado en 1994, es un consorcio de representantes indígenas, ecologistas, científicos y comunitarios que trabajan principalmente en Nevada para combatir los efectos de la extracción de recursos. Su labor es fundamental en un momento en que Nevada, el estado más árido del país, se enfrenta a una sequía sin precedentes y al aumento de las temperaturas. La minería a gran escala de oro, plata y litio amenaza la supervivencia de la región al agotar y contaminar las escasas aguas subterráneas, destruir los hábitats de la fauna salvaje y dañar los yacimientos culturales indígenas. Las empresas mineras no sólo consumen grandes cantidades de agua limpia, sino que contaminan lo que queda con productos químicos tóxicos como el cianuro, mientras que sus enormes excavaciones liberan contaminación atmosférica nociva. Mediante la acción legal, la defensa de políticas y la revisión rigurosa de las propuestas mineras, GBRW está salvaguardando su frágil hogar.
La Great Basin Resource Watch (GBRW) protege la tierra, el agua, el aire y la vida salvaje de la Gran Cuenca, la mayor zona de Norteamérica de cuencas endorreicas contiguas, es decir, masas de agua continentales aisladas del océano por montañas u otros accidentes geológicos. El grupo, con sede en Reno fundado en 1994, es un consorcio de representantes indígenas, ecologistas, científicos y comunitarios que trabajan principalmente en Nevada para combatir los efectos de la extracción de recursos. Su labor es fundamental en un momento en que Nevada, el estado más árido del país, se enfrenta a una sequía sin precedentes y al aumento de las temperaturas. La minería a gran escala de oro, plata y litio amenaza la supervivencia de la región al agotar y contaminar las escasas aguas subterráneas, destruir los hábitats de la fauna salvaje y dañar los yacimientos culturales indígenas. Las empresas mineras no sólo consumen grandes cantidades de agua limpia, sino que contaminan lo que queda con productos químicos tóxicos como el cianuro, mientras que sus enormes excavaciones liberan contaminación atmosférica nociva. Mediante la acción legal, la defensa de políticas y la revisión rigurosa de las propuestas mineras, GBRW está salvaguardando su frágil hogar.

Las tribus indígenas se unen para protestar contra la minería del litio y rezar por la curación de la Madre Tierra. Fuente: Cuenta X de Great Basin Resource Watch