Restaurar los ecosistemas costeros es el principal objetivo de la Coalición para la Restauración de los Ecosistemas Santurcinos (CRES) de Puerto Rico. Fundada por la antropóloga Yvette Núñez Sepúlveda y el biólogo Juan Murcia en 2014, la organización comenzó centrándose en la protección de los arrecifes de coral de Santurcio, un barrio de la capital de Puerto Rico, San Juan. Estos arrecifes y las especies que albergan se enfrentan a las amenazas del cambio climático, la contaminación y la erosión de las playas debido al creciente desarrollo urbano. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el 93% de los arrecifes de Puerto Rico están en peligro. CRES colabora con comunidades locales, ONG y universidades para documentar, supervisar y restaurar hábitats costeros, incluidos arrecifes de coral, pero también praderas marinas, lagunas, bahías, manglares, dunas y bosques costeros. Mediante la protección de los ecosistemas costeros a través de la educación y la acción comunitaria, CRES pretende promover un medio ambiente más sano y resistente para las futuras generaciones de puertorriqueños.

Un voluntario planta un árbol autóctono en el marco de un proyecto de reforestación. Foto: CRES/Yvette Núñez Sepúlveda
CRES es una organización pequeña, con seis empleados, pero con un alcance significativo, en el que participan más de 1.500 voluntarios, principalmente estudiantes locales e internacionales. Realizan actividades educativas sobre ecosistemas costeros en escuelas locales, organizan limpiezas de playas y llevan a cabo proyectos de reforestación. Cada año, CRES ayuda a plantar unos 1.000 árboles autóctonos en diversas zonas costeras de Puerto Rico, como Santurce, San Juan, Yauco y Yabucoa. Las especies plantadas incluyen uvas de mar, pinos, palmeras e icacos. Además, gestionan viveros para el cultivo comunitario y un programa de compostaje para reciclar los residuos orgánicos de particulares y restaurantes. En colaboración con universidades como la Universidad de Puerto Rico, Georgia Tech y Cornell, sus voluntarios participan en actividades de investigación, controlando sistemáticamente la erosión de las playas y realizando sobre fauna y flora. Implicar a la comunidad en la protección de los ecosistemas locales es fundamental para la labor de CRES.